viernes, 21 de noviembre de 2008

EL TIGRE DE GUAITÓ


EL General José Rafael Montilla "EL TIGRE DE GUAITO" nació en San Miguel estado Trujillo, el 16 de septiembre de 1.859, sus padres fueron: Custodio Montilla y Juana Natividad Petaquero sus luchas por la reivindicación de los campesinos y por la liberación de la tierras que se encontraban en manos de terratenientes eran conocidas. Montilla fue un gran luchador pertenecía a los Liberales Amarillos. El 21 de noviembre de 1.907 cae muerto de un machetazo que le propina Jacinto Canelone uno de sus más queridos soldados en la quebrada de "Agua Clara" del caserío Guaitoito, parroquia La Candelaria, Municipio Morán del Estado Lara. Hoy unas de sus más importantes instituciones educativas como el Liceo Bolivariano y el C.B.I.T. (Centro Bolivariano de Informática y Telemática) llevan el epónimo de este gran hombre. Hoy 21/11/2012 se cumplen  105 años de la desaparición física del “TIGRE DE GUAITO” que fue sepultado en el cementerio de Guaitó, pero años más tarde sus restos son exhumados en una dura lucha contra un enjambre de abejas quien custodiaba su tumba, ellas eran sus soldados que no querían que se llevaran a su General de la tierra donde dejó su huella. Hoy está sembrado en el cementerio de Bocono estado Trujillo casi en el olvido. Los guaitoqueños nos sentimos orgullosos de nuestro héroe y hoy rendimos tributo a este gran luchador, a continuación fragmentos del libro del Dr. José León Tapia.
EL TIGRE DE GUAITO
POR JOSÉ LEON TAPIA

EXPLICACIÓN Y DEDICATORIA

Para la escritura de este libro fue indispensable la colaboración de muchos hombres del acontecer venezolano. Desde Avelino Moreno, campesino historiador de Caldera, hasta Ramón J. Velásquez fecundo intelectual y académico de la historia.
A lo largo de sus capítulos se encuentra la traducción oral de todos los nombrados en el relato y la información escrita de conocida bibliografía, hasta el trabajo testimonial de Francisco Santander, de Guárico, que me envió generosamente su hermano Germán. Sin olvidarnos de Tarsicio Silva, de Barquisimeto, quien alternó su actividad de visitador médico en los pueblos de Lara, Portuguesa y Trujillo, con la búsqueda de las huellas perdidas del Tigre en la cruz de los caminos.
Finalmente, revisamos hasta un censo sanitario efectuado en Guaitó el año de 1959 por el Doctor Felipe Hernández, antiguo médico rural de esos predios. Allí encontramos los nombres de los guerreros vencidos por la enfermedad y el tiempo.
No quiero olvidar tampoco, que este relato tuvo animadores entusiastas en la persona de Manuel Bermúdez, León Levi y José Vicente Abreu. Y el aceite tenaz y generoso de Néstor Tablante, compañero de muchas andanzas. Y los campesinos de Montilla que aún esperan redención, verdaderos autores y actores de todos los acontecimientos aquí narrados. A todos ellos dedico estas páginas de muerte, vida y recuerdos.
José León Tapia.
Ediciones CENTAURO/79
Caracas octubre, 1979

"Machete epando, mi coronel,
que con la vida le pago
si no le tomo el cuartel".

POR LOS CAMINOS DE LA SERRANÍA

Había pasado muy fugazmente por las tierras de Trujillo aunque conocía su historia, la cual comencé leyendo viejos libros y escuchando los relatos diluidos con el tiempo, de viejos trujillanos que se aposentaron, después de tantas guerras, en la altura barinesa. Así me fui metiendo en la intrincada maraña de esos tiempos guerreros. Sin embargo, jamás había pensado escribir sobre Rafael Montilla hasta que un día me encontré con Avelino Moreno.
Don Avelino Moreno es un anciano largo, blanco y flaco, con los ojos vivaces como su memoria extraordinaria, que lo hace un archivo ambulante del acontecer venezolano. Sus andanzas de campesinos serrano le dan aire de patriarca, cuando estira sus ochenta años bajo el opaco sol de calderas.
Con el hablamos sobre Ezequiel Zamora; y sus manos accionaban con firmeza al nombrar a Maisanta y su barco pitador. Pero a pesar de todo el encantado de la conversación, iluminada "imaginación de novelista" como dice su paisano Orlando Araujo, no le prestaba mucha atención a los episodios que cada vez me relataba sobre la azarosa vida del "Tigre de Guaitó".
Hasta que una vez habló tanto y con tanta decisión en su voz, que terminó por convencerme y me hizo comenzar a deambular por los caminos ondulantes de Trujillo, Portuguesa y Lara tras su mundo de guerra, muertes y fantasmas. En un viejo libro lleno de candor en su lenguaje y pasión profunda en el relato, encontré la primera narración de un testigo presencial como el Dr. Fabricio Gabaldón, autor de "Rasgos Biográficos del General Rafael Montilla".
Una tarde en Calderas, me lo regaló dedicado con letras temblorosas con don Avelino Moreno, amigo de Gabaldón, admirador de Montilla y todavía liberal amarillo en 1973. En esas páginas olorosas a alcanfor y comidas por las polillas, me topé de cuerpo entero con ese personaje increíble, pura zozobra, violencia y valentía en su vida guerrera por entre esos cerros azules, plateados de trecho en trecho por los yagrumos brillantes que hacen visos con el sol.
Su en canto me hizo salir de mi llano para encumbrarme por las serranías y me contagio el amor por esas tierras de leyendas y mil veredas, donde se pierde la imaginación con fantasías alucinantes. En esas montañas verde oscuro me encontré también con Antolino Hernández, el ahijado de Rafael Montilla viviendo en un rancho de tierra roja sobre la ladera pendiente.
Al hijo de Manolán, Ángel María Torrealba, con su sombrero pelo e' guama y liquilique cerrado, atendiendo su pulpería en la calle real de Campo Elías. Al maestro Eugenio Montilla, hijo del guerrero montillita, enseñando a los hijos de la aldea, encontrarse con su antepasado que comandaba soldados furiosos en la escuela de la guerra.
A la anciana Débora Acevedo, con su memoria intacta, caminado a paso lento por la calle larga de Guaitó y contando sus historias de guerra como si hubiera sucedido ayer. En la entrada, junto al recodo del camino que bordea el río, vive Rafael Ángel Montaña, pequeño, enteco, moreno, aindiado, la misma imagen de su padre el General Eugenio Montaña y con todos los rasgos duro de su tío, el propio Tigre de Guaitó.
Allá adentro de la selva, entre los valles estrechos de guaitoito, la vieja hacienda del General, con sus patios sembrado de balas. Más acá, sobre Guanare, en las colinas que dominan las vegas exuberantes, alarga su vejes Benjamín Piñero, el último de los Piñero, con cien años sobre su espalda, siempre viviendo el pasado, con la mirada perdida en las curvas distintas del río.
Campo Elías, La Cruz de los Caminos, Guaitó, Guaitoito, el Páramo de las Rosas, El Potrero de el Jabón con rumbo a los Humocaros y los Lagos verdes de él Tocuyo, Biscucuy, Chabasquen, Boconó, San Miguel, Burbusay pintando de blanco el paisaje al bajar hacia Trujillo y Jajó, la propia cuan del León de la Cordillera, General Juan Araujo.
A todo lo largo del recorrido, el primor de las flores, en los jardines, cruces en los caminos, hombres somnolientos en caballos casi dormidos, iglesia de calicanto, ancianos contadores de cuentos, la veneración por los muertos, la sombra de los caudillos, todo un conjunto aparentemente uniforme que desboca la imaginación por las veredas del recuerdo. La iglesia de Trujillo con su torre quemada por la furia roja y el fuego de Eugenio Montaña, la casas verde de Juan Bautista Carrillo Guerra, refugio de su anciana y solitaria hija, fiel guardiana de las sombras de un pasado sin posible retorno. Santos, cálices, custodias, la gran sala amueblada tal como la dejó su padre. Y los grandes retratos colgados de las paredes, mirándonos fijamente con los altivos ojos de la raza castellana. Más adentro la capilla para la misa diaria, al lado del cuarto de los señores con la gran cama de roble negro y sobre ella las muñecas de trapo y cerámica con las que hace cien años jugaban las hijas.
Al bajar la escalera, una oscura sala de tienda abandonada, donde por mucho años estuvieron intactas la mercancía que se salvaron del saqueo de 1899, el gran negocio mercantil de don Juan Bautista Carrillo Guerra, Gobernador y Jefe ungido de los más jóvenes conservadores de Trujillo. Adentro todo es oscuridad, armaduras vacías, telas deshechas, libros podridos, machetes oxidados, silencio y olvido para los que no conocen la historia; vivencias imperecederas que aprietan el corazón para quienes sienten la patria que se nos escapa.
Más allá, al salir de la oscuridad bajo el cielo almagrado de Trujillo, y el frío de los páramos, soplan alegre los aires de Jajó, con la estela oligarca que dejaron los Araujos muchos Baptistas y muchos Araujos, dignos hijos y sobrinos del General Juan, aquel León de melena y barba blanca, batida por los vientos de los riscos. Imperceptiblemente se pasa del mundo godo colorado, al mundo liberal amarillo de Rafael González Pacheco, los Grabi, los Gabaldón, los Cañizalez, los Vázquez y Rafael Montilla. Eran las familias oligarcas contra las familias liberales, en continuo batirse de sangre, violencia y muerte, como lo decía dramáticamente don Andrés Maldonado la mañana de Caracas que pasamos juntos recordando su tierra.
Eso es lo que todavía se palpa al andar buscando el rastro del Tigre y sus indios campesinos. Un hombre que creyó que los amarillos iban a defender sus derechos, para encontrarse al final conque después de todo, la clase de ellos los juntaban con los oligarcas para acorralarlo a él, "un indio ambicioso" en sus guaridas guardias de Guaitó, como animal dañino contra el cual no se da cuartel. Porque en el fondo, sus soldados sólo querían tierras y libertad y acabar con los privilegios de los grandes grupos familiares dueños de todo: bienes, poder y vidas.
En esa identificación de uno y otro bando se manifiestan diferencias al nombrarle a Rafael Montilla. Para los descendientes de los grande señores de la tierra, Montilla fue sólo eso un criminal y bandido, que no representaba nada en aquellas guerras sin sentido. En cambio vimos llorar de pena a su último asistente, Benjamín Piñero, mientras nos contaba el episodio de su muerte.
Es más interesante aún el hecho comprobado en nuestras caminatas por esos rumbos neblinosos, que mientras las grandes familias se aliaron con Castro y Gómez y todo lo que ellos representaban en la vida nacional, los campesinos de Guaitó y de todos esos valles azules, los hijos de Montilla, de Manolán, de Hermenegildo Lucena, de los Piñero, de los Parada, de los García, de los Barroeta y tantos otros, fueron los mismos hombres de Rafael Gabaldón en 1928, cuando su grito de Santo Cristo se oyó solitario y largo, en la patria oprimida, como un estertor entre la bala de su rebelión, contra el enorme poder nacional y extra-nacional de Juan Vicente Gómez "para mantener la conciencia" como nos dijo Antolino Hernández en la bajada de "Tierra e' Loza", protegieron a Argimiro Gabaldón, quien con su mente plena de esperanza y todo el peso de sus ancestros revolucionarios, deambulaba como alma plena luchando por su causa el año de 1963, por los mismos senderos de Biscucuy, El Charal, El Cerro Zaguas y el Paramo de las Rosas.
Todo ese universo de encantos, leyendas, tradiciones y lealtades permanece intacto en esas cumbres. Para descubrirlo es necesario recorrerlas con la historia en el corazón y ganarse la amistad de esos hombres, que para muchos no significan nada, pero para nosotros son ignorados testigos invalorables para el estudio del acontecer nacional que nos permita comprender desde abajo, nuestra propia identidad de pueblo, de nación. Pero todo eso me ha parecido útil para narrar en este libro todo lo que ellos me contaron.

AL ENCUENTRO DEL RELATO

La Carretera empinada con su camino de curvas, bordes de los riscos. De trecho en trecho las cruces y los montones de piedras blancas que ofrendan a los muertos. Abajo el vacío profundo del precipicio, deja ver las corrientes rumorosas de las quebradas. Las aguas bajan por sobre las piedras levantando crestas de espuma y neblina.
Arriba, entre las nubes, se divisa una casa. Soportando un frío cortante avanzamos por el serpentín fragoso del camino, hasta el rancho solitario aposentado allí, en la falda de la ladera.
Alrededor todo es perfume de cafetales, humedad de la tierra, canto de pájaros, flores rojas de montaña y niebla azul. Aliento del cielo y de los montes. En el rancho sólo miseria, desolación y hambre en la cara de los niños, el vientre de la mujer y el cuerpo inmensamente flaco de Antolino Hernández, el abuelo cuando entramos al patio nos mira intensamente como si nos interrogara con su mirada de cien años.
Avelino Moreno y yo lo saludamos con respeto, con profundo respeto, ante el último soldado del Tigre de Guaitó. _ ¿El General Montilla? ¡Claro que lo conocí y fui su amigo. porque era mi padrino _ contestó Antolino al comenzar la conversación _.
Hablaba con voz fría, como cansada, pero sus ojos centenarios se iluminaban con la luz de su emoción a medida que mencionaba a su General.
_Yo no sé exactamente cuándo nació, pero fue el año de la batalla de Santa Inés, según me dijo mi taita. Y Avelino Moreno, con sus ochenta años de sapiencia por los caminos de Barinas y las páginas de sus libros apolillados, confirmó la fecha con suave tono patriarca: _ Fue en 1859, Don Antonio.
Entonces Antolino agarró el hilo del relato como si cogiera un camino, el largo camino de su propia vida.
_Su papá fue don Custodio Montilla y la mamá Juana Petaquero, vio la luz en San Miguel. aquí mismo en Trujillo. Pueblo de indios como todos los de esta serranía. Lo que si recuerdo bien es su padre, don Custodio, era tullido. Andaba en una sillita de ruedas, pero así y todo, montaba su caballito manso arrendado con esmero, de Guaitó, donde toda mi vida.
_Imagínese que me acuerdo del día en que el Presidente Andueza Palacios empezó su guerra para cogerse el gobierno.
_En ese tiempo ya estábamos viviendo en esta casa recién hecha. No lo olvidaré nunca, porque esa noche nos reclutaron las fuerzas del General Ferrer. Y continuando el relato, prosiguió el hombre: _Aquí todos decían que el abuelo del General Montilla fue un indio colombiano que licenció el General Bolívar después de Carabobo, el hombre venía herido, buscando para su tierra y por eso se paró en San Miguel, donde lo curaron las Petaquero, unas muchachas huérfanas pero las más bonitas del pueblo. Gauma, como se llama el indio, era tan agradecido y buena gente, que se arrocheló viviendo en la casa, para ser útil en lo que pudiera. Pero el amor pudo siempre llega cuando tiene que llegar y a la larga terminó juntándose con una de las muchachas, que sería después la abuela del General Rafael Montilla.
Ese día conocimos a Antolino Hernández desde por la mañana no se detuvo la conversación. Ya al anochecer en aquella aldea de Guaitó, estaba enterado de Antolino y confirmación de Avelino Moreno, de la vida azarosa, increíble y legendaria del que llamaron "EL TIGRE DE GUAITO".
DE SOLDADO A GENERAL

San Miguel con sus calles de piedra y casas blancas de tejas rojas. La Plaza llena de flores de cerro: hortensias, azucenas, capachos rojos, al frente de tropel de muchachos corrían por sus caminos de lajas, Rafael Montilla, adelante iba él jefe de ataque a piedras de una banda contra otra, de zagaletones del pueblo. Cara de indio, cuerpo robusto, manos de tigre, piernas de acero, de los muchachos serranos acostumbrados a trapear laderas. Ese día casi al final del encuentro, una pedrada lanzada por su brazo de fuego, le dio en plena cabeza a uno de los hijos del hacendado más rico de los alrededores.
Como ya el indio era un zagalón que hasta cárcel merecía, se escapó esa misma noche como arriero y amanuense de su padrino el General Santana Saavedra, buscando los rumbos helados del páramo de Mérida. Era el año de 1875 y allá Rafael Montilla detrás de la mula trotona de su General, Siempre a pie y atento a las paradas para solicitar el pienso, ensillar y desensillar la cabalgadura, quitarle las botas al padrino y después dormir bajo la ventisca, alerta siempre con el wínchester listo de la colgadura.
Pero ya era un hombre y los hombres libres tienen otro destino. Por eso se rebelaba contra su condición de sirviente y sólo esperaba la primera oportunidad en aquellos páramos de muerte, para demostrar a todos la hombría que llevaba. Se fue furtivamente por las veredas de niebla y en las cercanías de San Miguel buscó a sus amigos de la infancia atormentada. Con Andrés y Eugenio Montaña, sus compañeros de barrio, formó una partida de guerra para mantenerse libre de los atropellos de los caciques que mandaban en el pueblo.

Armados de escopetas se paseaba por la aldea, cultivaban sus conucos y llevaban sus frutos al mercado en un largo arreo de mulas negras. Adelante la mula campanera sonando alegremente su campana en las vueltas del camino, allá lejos las aguas tormentosas del Burate se deslizaba espumosa, con su mundo de fantasmas recogidos de crecientes.

En San Rafael de Guandà vivía el cacique mayor, el hombre que con más codicia imponía su voluntad a los campesinos de esa comarca. Solo él podría vender los frutos, sólo él compraba al precio que le convenía, era el único dueño de las tierras feraces y cobraba a su antojo el impuesto al aguardiente de caña blanca.
Un día cuando venían lo jóvenes con sus cargamentos de verduras y hortalizas de las vegas del río, Francisco Baptista los hizo prisioneros para obligarlos a vendérselas y alejarlos del negocio. Esa tarde, a pleno sol, los puso a los tres en un cepo de tortura, negándoles el agua que pedían sedientos y manteniéndolos en el suplicio aherrojados en la tierra, como castigo ejemplo por haberse atrevido a comerciar libremente.
A los tres días con las piernas llagadas y el hambre agotando sus cuerpos, fueron puestos en libertad, creyendo Francisco Baptista que bastaría con ese escarmiento para disuadirlos.
Pero los jóvenes eran jóvenes rebeldes dispuestos a defender lo suyo, aun al precio de su sangre. Y una noche sin luna en los cerros, lo esperaron en el camino, allá en la curva de la Horquilla. Baptista cayó herido con tres tiros en el cuerpo y los tres amigos se perdieron en la oscuridad, para buscar refugio seguro entre las tropas de la guerra, en las filas liberales, únicas que les dieron protección contra los oligarcas de Trujillo. Así inició Rafael Montilla una vida de ejército en ejército, de hacienda en hacienda como jornalero de alquiler, de aventura en aventura como la desgracia que manchó su vida.

En ese ejército su amigo Manuel Iturrieta, lo presentó al General Diego Bautista Ferrer, Comandante de los batallones de línea que enviaba el Presidente Andueza Palacios. Dese entonces lo pusieron como baquiano recorriendo los caminos y veredas de las montañas andinas.
Comenzaba así la guasábara de mil escaramuzas que signarían su vida. Una tarde, ya llegando al cementerio de Carache, en su primer encuentro con los godos, se hizo jefe del piquete de vanguardia y tomó por asalto la defendida posición enemiga, después de un sangriento combate. Persiguió a los derrotados con tanto ímpetu, que el General Federico Araujo tuvo que retirarse apresuradamente con las fuerzas oligarcas. "¡Viva el Partido Liberal Amarillo! ¡Abajo los godos! ¡Mueran los Araujo!". Un toque de clarín, largo y fino, rasgó de pronto el cielo abrumado. Un soldado liberal lanzó con emoción el grito de victoria: _ ¡viva Montilla! y al oírlo Diego Bautista Ferrer, alzando su muñón tinto de sangre lo corrigió con voz sonora:-¡viva el General Montilla, carajo!
Así lo ascendió en pleno combate como se asciende a los valientes. A lo lejos, el eco de los cerros rompió el silencio y el ¡viva Montilla! se mezcló con las brumas, se esparció con los vientos, meció los grandes árboles, hico cantar los pájaros y dio nacimiento a la leyenda.

Así nació el mito de un nuevo caudillo, que si ideología precisa, pero con solo el instinto alimentado por largos años de opresión, sería en lo futuro el símbolo de la rebelión de los campesinos, que después de cada batalla, se iba a Guaitó, que comenzaba a ser su guarida, como la madriguera del tigre.

"Un tigre amarillo
de pinta menuda,
con dientes de acero
y garras de fuego,
es Rafael Montilla"

Como cantaban los juglares en las fiestas de los pueblos. Allí se refugió con los suyos, en sus verdes vegas de caña dulce, rojas siembras de café maduro y blancos maizales de barbas doradas. En estos predios de fresco verdor, cascadas de agua clara, caminos de curvas estrechas y sol encapotado por cúmulos de neblina, inició una nueva vida con los compañeros que lo secundaron, ahora nadie se atrevía con ellos, porque sabían el poder de sus machetes, de la furia de su corazón y del plomo de sus fusiles, listos permanentemente, a la espera de nuevos acontecimientos.
LA INCOGNITA DE UN MACHETAZO
(Guaitoito Edo. Lara) 21 de noviembre de 1907

Esa tarde salió temprano el General de la casa de palma parda bajando la larga cuesta por el camino del conuco de Jacinto Canelones, un parcelero que tenía su rancho, allá lejos a la orilla de una quebrada de agua cantoras.
Jacinto Canelones había sido un niño huérfano, que vivía con su madre viuda en un ranchito de un solo cuarto. Allí dormían los dos, hasta que la madre consiguió concubino, que de un día para otro se transformó en el dueño de todo. Desde entonces Jacinto tuvo que soportar sufrir sus groserías y latigazos, cuando lo ponía a guarear loros para que no se comieran los maizales y se quedaba dormido bajo la sombra de los guamos.
Por eso a pesar de sus escasos doce años, comenzó a aprender el manejo del trabuco naranjero, que guardaba su padrastro en el rincón oscuro del cuarto. Lo sobaba con sus manos de niño le cambiaba la chispa de pedernales, subía y bajaba lentamente el gatillo y lo cargaba, alimentando el ancho cañón de gran calibre.
Al estar absolutamente seguro que no podía fallar el tiro, Jacinto se hizo el dormido en el maizal espigado y en lo que llegó el padrastro enfurecido agarró el oxidado trabuco sin apuntar, le descargó el puñado de guáimaros dejándolo tendido en el patio. Al volverse para donde su madre, que le gritaba en la cocina le dijo con profundo desprecio: ___ Se lo avisé mamá, le rogué que lo dejara y ustè no me hizo caso. ¡Ahí tiene su vaina! esa misma noche se presentó, en busca de protección, ante el General Montilla, quien al escuchar su relato, le gustó la entereza del muchacho y decidió hacer de él un bravo guerrero y su hombre de confianza, tal como lo necesitaba para sus campañas. Mucho tiempo después, lo dejaba siempre encargado de la casa, mientras se iba lejos en sus guerras, llegando a ser Jacinto Canelones algo indispensable, en la vida agreste de la hacienda del General.
¿Enamoraría Jacinto Canelones a la misma mujer que le gustaba a aquel hombre atormentado, que había sido su amigo, su protector, casi como un padre? Esto dicen algunos de sus viejos soldados, pero desde el momento en que el General comenzó a bajar la vereda empinada, hacia el rumbo de Jacinto, todo se confunde con la leyenda inextinguible de los relatos dispersos.

Bajaba el sol poniente, se iba apagando la luz del atardecer y las sombras cubrían lentamente la tierra y los valles oscureciendo el camino por entre la arboleda. Allá al final, el canto del agua despertó la sed del General, se detuvo un momento mirando a todas partes, como si su sentido alertas le avisaran el peligro. Después comenzó a cruzar la quebrada y en la orilla contraria, se inclinó para beber en el cuenco de las manos. En el pozo de aguas claras se reflejó el machete fulgurante del asesino, que desde el barranco inmediato se abalanzó sobre su espalda para cercenarle la cabeza.
Pero su instinto salvaje fue más veloz que el arma homicida que batía el viento, porque como un rayo en la serranía sonó el disparo de su revólver, rápido en su mano, ante el indicio de la muerte. Y Jacinto Canelones cayó partido de un tiro sobre la corriente rumorosa.

Al mismo tiempo se escucho el ¡zas! de un machetazo que se ha quedado en la incógnita. Porque cincuenta años después permanece en el más inescrutable misterio: ¿Podría, antes de morir Jacinto, acertar el golpe certero? ¿Lo remataría Pastor Silva que como espaldero, siempre iba detrás, a cuatro pasos de su General? Esa noche la luna salió pronto, reflejándose en las aguas blancas. Tendidos uno al lado del otro, quedaron solos los cadáveres, el Tigre decapitado, surtiendo con su fuente de sangre la quebrada, y el de Jacinto Canelones, bandeado por una bala en la columna, con la cara al viento y a la luna clara.

Al estado que llega Montilla
al estado que Montilla llegó:
¡un hombre tan valeroso
y Jacinto lo mató


Así dice la copla que se prolonga en el recuerdo doliente pero inmortal de su pueblo. Más profunda se hace la incógnita.
ENTIERRO CON BANDERA AMARILLA
Julián Piña, Antolino Hernández, Bejamin Piñero y todos los oficiales que lo buscaron una noche entera, hasta encontrarlo por la mañana, recogieron el cadáver de Montilla. Lo velaron con guardia de honor durante veinticuatro horas seguidas, en la gran casa de tejas rojas en el caserío Guaitoito. Y eran llantos y sollozos mezclados con las miradas torvas de los hombres que desconfiaban y sentían el alma atormentada por la sospecha mutua, como una lanza en el pecho con la sombra de duda.
Esa noche fue de romería, de los rincones más recónditos de las distancias azules. Desde Lara y los Humocaros, por Guarìco y el Tocuyo, bajaban hombres y mujeres acongojados para el velorio. Y desde Córdoba y Biscucuy, por el camino de Chabasquen, los amigos de Portuguesa. Por Campo Elías se vinieron los de Bocono, Burbusay y San Miguel, a ofrecerle el tributo de su afecto y su recuerdo. Fue un continuo pasar de gentes en bestias, carretas y a pie descalzos, por las cuestas empinadas, desafiando los puestos de guardia, por travesías increíbles, para despedirse del General que les había cautivado el corazón.
Llegar a Guaitó es todavía una larga aventura que significa cruzar Trujillo y la raya de Portuguesa, para internarse en las neblinas de la sierra larense, donde se aposenta al aldea, como un refugio de Cóndores altivos en la cúspide de un picacho. Por eso las veinticuatro horas fueron escasas para recibir tanta gente, y tuvieron que velarlo por dos días seguido, entre una montaña de flores que le ofrendaban sus soldados. Geranios, clavellinas, malabares, rosas blancas, rosas rojas, claveles de páramo, pensamientos azules y hortensias.
Muy de mañana, al tercer día, salió el cortejo desde la casa ensombrecida y por el camino retorcido que circundaba el cerro, lo trajeron a la aldea, para pasearlo por la calle larga de Guaitó, en hondonada suave como una curva de guitarra.
En una carreta de bueyes sardos, traían la negra urna y sobre ella una desteñida bandera de las batallas, los bueyes lentos con ojos melancólicos y caminaban con paso cansado del diestro de Hermenegildo Lucena, el hombre de los asaltos. Adelante, el macho negro enjaezado con la montura de lujo; del pico de plata de la silla, colgaba la gran espada; sobre el asiento, de lado y lado, las negras botas largas.
Pero lo más hermoso era el enorme macho cabos blancos, con su gigantesco pecho negro cruzado desde el pecho por una ancha banda de estambre amarillo, que tejieron las mujeres del pueblo. Más adelante todavía, el corneta y dos centinelas, a paso vistoso de parada; y en el cañón de cada fusil, flameando al viento, un crespón de luto. Se vinieron calle abajo hasta la esquina de la Plaza Bolívar de Guaitó, donde aparecieron los cantores de Lara, con seis cuatros y tres guitarras, para cantarle la despedida con tres voces entonadas:
Ahí viene Montilla
a las diez del día,
de espaldero trae,
pura artillería.
Montilla con su machete,
Anacleto con la lanza,
el máuser por lo que suena,
el cañón por lo que alcanza.
Ahí viene Montilla
con su artillería,
y rompe los fuego,morena,
a las diez del día.
Montilla esta enmontañao:
no se metan caraqueños,
ese es un hombre que despierta
a todo el que tenga sueño.
Rafael Montilla se alzó
y se volvió un papagayo,
y a Caracas fue a caer
entre relámpagos y rayos.
Ahí viene Montilla
en su macho negro,
y de espaldero trae
a Nolberto Moreno.
Nolberto Moreno
va pa`Terra e ´Loza,
que se la ha perdido
Calixto Peraza.
Ahí viene Montilla
a las diez del día,
y rompe los fuegos, morena,
el Ave María.
En las sierras de Trujillo
hay valientes por montón
pero el que tiene más brillo,
es el Tigre de Guaitó.
El coloso de los andes,
el valeroso Montilla,
es muy grande entre los grandes,
y liberal sin mancilla.
De mis glorias de soldao
recuerdo la que más quiero:
siempre me sentí honrao
de ser un buen montillero.
Al estado que llegó Montilla,
al estado en Montilla llegó,
un hombre tan valeroso
y Jacinto lo mató. 

Montilla está en Humocaro,
mañana estará en Guaitó,
y los díceres es que pasa,
camino hacia Boconò.
 

Pobrecitos trujillanos
y la gente de Jajò,
tener que pelear tan duro,
con el Tigre de Guaitó.
Continuó su camino el cortejo y en la esquina, de bajo del candelero, se quedaron solo los músicos, con sus voces destempladas por el licor de la caña blanca y del dolor que los embargaba. Y en seguida pasaron las mulas sudorosas, halando el cañoncito de ruedas de palo, que se había traído de la guerra para proteger su refugio, desde la cúspide del cerro.
Lo llevaron a enterrar sus más viejos compañeros, mirándose uno a otros como si se preguntaran que iría a ser de ellos, después de la muerte de su General, el símbolo y la fuerza que le mantenía el espíritu. Con el tronar del cañón le rindieron los últimos honores en el Cementerio de Guaitó, eso hombres de ropas harapientas, uniformes desteñidos, sombreros desgarrados, barbas largas y espesas, cara de llanto y de pena.
Y en el cementerio del monte, en un claro de tierra roja, sembraron la cruz blanca del General Montilla. Después silenciosos y entristecidos, se fueron por los caminos perdidos de los ranchos.
ENTRE RELATOS Y FANTASMAS
En aquel lugar continua Guaitó, detenido en el tiempo, con sus mismas veinte casitas, los ranchos colgados del cerro, las neblinas azules, las quebradas musicales, los cafetales maduros, los cañaverales de caña blanca y la permanente lluvia, fina como las cuerdas de un arpa.
Los ancianos que aún sobreviven, antiguos compañeros del Tigre, han comenzado a morir. Hace diez años Hermenegildo Lucena, no hace quince Manolàn. Pero hasta no hace mucho vivian todos, como si el viento gélido, el díctamo real y la neblina de las alturas les prolongara la vida, extrañamente en una ancianidad centenaria, diluida en los recuerdos. Esta gente parece hecha de neblinas y recuerdos. Porque para ellos no ha cambiado nada esta misma tierra, pues para llegar a Guaitó hay que recorrer un largo camino, el mismo sendero de recuas del año 1900.
Los que decidieron quedarse ahí, resolvieron su vida sencillamente aislándose del mundo de la Venezuela moderna. Pero en cada casa de la aldea, se encuentra un recuerdo viviente, prefirieron eso, seguir en el pasado, viejos y jóvenes, setenta años después, añoran a su General y hablan orgullosos de sus hazañas en ese recinto de fantasmas.

 Fin de la cita del libro
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¿Donde y en que fecha sepultaron al Tigre de Guaitò?

El General José Rafael Montilla "El Tigre de Guaitó" fue encontrado muerto en la quebrada de "Agua Clara" del hoy caserío Guaitoito de Guaitó parroquia La Candelaria, Municipio Morán de Estado Lara, aproximadamente a las 6:30 de la mañana del 22 de noviembre del año 1.907, Su cadáver fue hallado por sus soldados junto al de Jacinto Canelones presunto homicida del General, lo trasladaron a su casa ubicada en el caserío antes mencionado y  tuvieron que prorrogar el velorio hasta el 23 de noviembre porque la gente llegaba de diferentes lugares a dar el último adiós al General. 
    
     El 24/11/07 en la mañana sale el cortejo fúnebre desde Guaitoito a Guaitó por el camino que hoy en día es la carretera que conduce al caserío el Hoyo. Al llegar al pueblo de Guaitó  (Hora:1:30pm) hacen una parada en la esquina donde hoy está la Plaza Bolívar frente a la Iglesia, allí los cantores de esta región dedican su homenaje al General, luego retoman la marcha por la calle principal rumbo al cementerio de Guaitó, donde llegan a eso de las  las 2:00pm a sepultar los restos mortales del Tigre de Guaitó.

Sus restos son exhumados en el año de 1.911 por un militar pariente del General Montilla y son llevados hasta el Cementerio de Boconó del estado Trujillo donde hoy reposan, cuentan que llevarse los restos mortales de Montilla fue difícil ya que tuvieron que enfrentar un tumulto de abejas que se apostaban en un árbol cerca  de donde fue enterrado el Tigre de Guaitó, parece que esos “soldados” no querían dejarse llevar a su General. Ahora al pasar del tiempo todos podemos preguntarnos ¿Dónde está ubicado el sitio donde sepultaron al General Montilla en el Cementerio de Guaitó? 

    Yo también me hice la misma pregunta y fue así que empecé a buscar y haciendo una cronología de los hechos y basándome en las fechas de las tumbas, llegue a la conclusión y al lugar donde dieron sepultura al Tigre de Guaitó. Los fallecidos entre los años de 1900 hasta 1976 están en el costado derecho y están al fondo de esa línea en orden descendiente del Cementerio (FOTO N°1), es decir el General fue enterrado aproximadamente a 15 mts del panteón de los esposos Torrealba (FOTO N° 2), específicamente en lugar que aparece en la (FOTO N° 3). Espero este trabajo sea de ayuda para que todos sepan donde fue enterrado el Tigre de Guaitó.




FOTO N° 1 CEMENTERIO DE GUAITÓ


FOTO N° 2 PANTEÓN DE LOS ESPOSOS TORREALBA (1.909)



FOTO N° 3 LUGAR DONDE SEPULTARON AL TIGRE DE GUAITÓ EN EL CEMENTERIO DE GUAITÓ


FOTO 4 LA ESQUINA DE LA PLAZA BOLÍVAR DE GUAITÓ, DONDE REPOSÓ EL FERETRO DEL GENERAL MONTILLA EL 24/11/1907


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53 comentarios:

  1. saludos...muy buena la reseña historica...muy buen blog

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  2. la lorita es una nota...

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  3. Saludos. Soy uno de los descendientes del General Rafael Montilla Petaquero, mi nombre es Angel D. Montilla Q. y he estado estudiando por años la historia de mi tatarabuelo.

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    1. buenas me gustaria contactarlo para que hablemos mi padre es montilla hijo de la hija del general que tuvo en el estado Barinas por puerto de Nutrias cuando estuvo por aca yo converse muchas veces con jose leon tapia sobre la historia y tengo su dedicatoria eliecer_2002_@hotmail.com

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    2. buenas me gustaria contactarlo soy bisnieto del tigre de la familia de Ciudad de nutria Barinas contacteme para que hablemos, yo converse muchas veces con el Dr leon Tapia sobre el Tigre eliecer_2002_@hotmail.com

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  4. Saludos y buenos dias... Soy un joven interezado en conocer mas sobre la vida y lucha de los proceres de nuestro estado lara, quisiera saber donde puedo encontrar una copia del libro el tigre de guaito, aqui dejo me correo para quien pueda darme informacion... Agradecido de ante mano Jesus Suarez... jesusu2000@hotmail.com

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  5. Vale mucho lo que somos y es fundamental conocer nuestra historia. Me gustó la reseña.
    Me gustaría profundizar sobre la letra del golpe larense de autor anónimo "Montilla", soy investigadora de la literatura oral, la transcribí pero hay detalles históricos que desconozco.
    AGRADEZCO INFORMACIÓN.

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  6. Que bueno saber de la gente de Guaito tengo muchas ganas de ir a conocerlo. Gracias a ti entiendo porque mi esposo extraña tanto su lugar de nacimiento. Felicitaciones excelente trabajo. MC

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  7. adelante pueblo bilivariano. nuestros antepasados son la base para seguir libres del imperialiso. Desde Ecuador un abrazo Fraterno. antoniomoran71@hotmail.com

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  8. BUENAS TARDE LO FELICITO POR SU TRABAJO ESTA PRECIOSO GUAITO SOY DE SAN FERNANDO

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  9. primo buenas tarde es argimiro materano te felisito por poner nuestro peublo en lo alto y sentirno orgulloso de ser guaitoqueño luego te mando unas fotos que tengo

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  10. SALUDOS DE PARTE DE LOS MSIONEROS DEL SAGRADO CORAZÓN, QUIENES ESTUVIMOS DE VISITA EN GUAITÓ Y CAMBURITO EL DÍA 11/11/09, FUE UNA EXPERIENCIA MARAVILLOSA PODER COMPARTIR CON SU GENTE Y DISFRUTAR DE SU PAISAJES IMPONENTES. ESPERAMOS SEA POSIBLE ESTAR NUEVAMENTE ENTRE USTEDES, ESTAMOS MUY AGRADECIDOSDE USTEDES.

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  11. EN NOMBRE DE LOS MISIONEROS DEL SAGRADO CORAZON,QUIERO AGRADECERLES POR SU AMABILIDAD Y SU CARISMA... LA MISION FUE TODO UN EXITO. DIOS LOS BENDIGA A TODOS.!!

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  12. Buenas tardes soy descendiente del general Motilla Petaquero mi nombre es Maikelis Petaquero y es bueno saber sobre su historia y vida. Gracias

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  13. Zuly Lucena Valera6/2/10 10:25 p. m.

    Nuestros orígenes son las raíces en las cuales se apoya nuestra vida. Conocer nuestro pasado, nuestros ancestros, engrandece cada día nuestro presente. Mil felicidades por esta maravillosa iniciativa.

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  14. DIOS CONTINUE BENDICIENDO TU TALENTO Y EMPEÑO POR DIFUNDIR LO NUESTRO SALUDOS Y UN BESO A ESA GENTE BELLA Y PUJANTE QUE TE RODEA

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  15. muy bueno tu blog excelente hermano y camarada el sentir un pueblo se lleva en la sangre y tu lo atesoras donde se guarda lo mas sagrado DIos te bendiga. Viva DIos viva la patria viva la Revolucion. viva Guaito carajo. DOUGLAS ANGULO MONTILLA.GUAITO1@HOTMAIL.COM.

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  16. Quiero conocer Guaito..... MC

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  17. Saludos. Mi esposa, Yvonne Rubio Montilla es una de los descendientes del General Rafael Montilla Petaquero, mi nombre es Alonso Ramirez ysoy estudioso de la genealogia, quisiera conocer mas sobre los descendientes directos del Tigre de Guaito, hijos, hermanos, etc., tambien me gustaria poder contactar a Angel D. Montilla Q., mi correo es aarr@cantv.net. Gracias por toda la auda e informacion que me puedan dar.

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  18. Hola soy del pueblo donde nacio mi general San Miguel de Bocono, en toda la plaza tenemos un mural con su foto (http://www.pueblosdevenezuela.com/Trujillo/PUTR-SanMiguel-PlazaBolivar2.jpg) todo el apoyo a sus descendientes si pueden publicar mas informaciòn o indicar el libro a que hacen referencia.. abrazos ismael.mendez@gmail.com

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  19. hola soy guaitoquña y orgullosa de ser de ese hermoso pueblo como es GUAITO siempre habia querido tener el libro que habla de GUAITO,una vez me lo ofresio un señor muy apresiado por todos pero nuca lo fuy abuscar y el señor se llama Victor Quintero era el unico que me hablo de ese libro que existia, el conose mucho de la historia de GUAITO

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  20. a todos nuestroscompatriotas y revolucionarios anti imperialistas les informo que pronto tendremos una unidad militar con el nombre de mi gereral. Rafael montilla

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  21. te felicito tu pagina es excelente, yo vivo en el estado miranda y tengo familia en humocaro bajo y cada vez que puedo voy, la proxima vez tratare de visitar el pueblo de guaito. hasta entonces. saludos

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  22. Extraordinaria iniciativa para difundir los valores y las raices de este pueblo que gracias a ti lo estamos conociendo, felicitaciones Alexander, muy bueno tu blog.

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  23. Sr. Alexander Romero:
    Hoy, luego de escuchar en la radio una de las tantas versiones del corrido del Tigre de Guaitó, entré a la Web y me topé con su portal. Al leer el fragmento del Dr. León Tapia me invadió el deseo de conocer ese pueblo del que por vez primera veo fotos. Le felicito por su iniciativa y le escribiré, Dios mediante, a su correo electrónico personal.
    Le escribe José Raúl de la Cruz. Reciba un saludo solidario.

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  24. Alexander, quiero felicitarlo, porque es el primero y creo que el ùnico que hace un trabajo de Guaitò. Es muy interesante su blog, nos permite conocer sobre el Tigre de Guaitò y la historia de esta zona del estado Lara. De nuevo le felicito, es usted ejemplo y orgullo siga adelante, que Dios y la virgen de la Candelaria le sigan iluminado sus conocimientos, para seguir en este hermoso trabajo. Zoraida

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  25. Muy bueno, gracias por permitirme conocer ese lugar que hasta ahora era desconocido, Gracias a ti podemos observar y aprender más de nuestro país y sobre todo de nuestro Estado Lara. Felicitaciones Alexander

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  26. El Tigre de Guaitó, un ícono de nuesra historia, tuve la oportunidad de leer el Libro, ahora quisiera conocer a Guaitó, como tú dices ... la cumbre del tigre. Exitos Alexander, está excelente este blog!!!

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  27. Alexander está muy bueno, de verdad que este portal es muy útil sobre todo para conocer ha cerca de este personaje como José Rafael Montilla, el General Montilla, EL Tigre de Guaitó. Exitos!!!

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  28. HOLA,FELICITACIONES POR SU GRAN TRABAJO, QUE BUENO ES SABER DE NUESTROS PUEBLOS AUNQUE SE ESTE LEJOS,ESPERO QUE SU TRABAJO SIGA Y SE EXTIENDA POR TODOS ESOS BELLOS CASERIOS DE SUS ALREDEDORES,ESPERO VER PRONTO EL LUGAR DONDE CADA VEZ QUE VISITO NO QUIERO DEJARLO. LE DESEO MUCHOS EXITOS EN SUS PROXIMOS TRABAJOS.NORELIS BRACAMONTE SEQUERA.

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  29. Quiero ver a mi pueblo guaitoito y a mi familia por favor hagame eso realidad.

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  30. SIMPLEMENTE EXTRAORDINARIO, LO FELICITO POR ESTE HERMOSO TRABAJO ALEXANDER, NO HABÍA LEÍDO EL LIBRO DEL TIGRE DE GUAITÓ, HASTA AHORA. ROBERTO GUTIERREZ ESTADO ZULIA.

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  31. MUY IMPORTANTE ESTE TRABAJO, NOS PERMITE CONOCER SITIOS VERDADERAMENTE INIMAGINABLES COMO GUAITO Y SU HÉROE EL TIGRE. FELICITACIONES AMIGO ALEXANDER

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  32. JUAN CARLOS ROSALES21/10/10 10:37 p. m.

    sabes? cuando entro aquí es un manantial de información, es por ello que lo hago cuando tengo tiempo disponible... nuevamente mis felicitaciones, es muy bueno tu trabajo, me siento orgulloso de tu entusiasmo y amor por tu tierra. adelante hermano, siempre contaras con mi apoyo incondicional a tu trabajo y a tu persona... es de grandes querer al pueblo donde nacio y honrar las raíces de sus padres...

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  33. uuhhh lo que es querer y sentirse orgulloso de su tierra natal¡¡¡buen trabajo felicidades!!!

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  34. Saludos cordiales desde el estado Trujillo.
    Este espacio me parece excelente.He comenzado a seguirle la huella a la historia regional, es necesario conocerla.
    Alexander Rodriguez
    rodrigueza@uvm.edu.ve

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  35. Tal vez te costó, quizás fue difícil, pero todo eso valió la pena. lo lograste y te esforzaste para conseguir ese gran logro felicitaciones Alexander está muy bueno este trabajo.

    Omaira Lopez de Pto. La Crúz

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  36. BRAVO! BRAVO! BRAVO! HA SEGUIR ESTE EJEMPLO. Claudia Dammert.

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  37. Saludos camaradas de guaitó, a un año más de la desaparición fisica del valeroso, general de generales, que puso el nombre de guaitó muy en alto. Junto con su aguerrido pueblo hecho soldados, combatió en aquella anarquia la oligarquia existente de esos tiempos y hoy es referencia de su legado. Al leer sobre el revolucionario José Rafael Montilla Petaquero "EL TIGRE DE GUAITÓ" nos transporta al tiempo y espacio, de sus hazañas de combate como si ese ayer fuese hoy. (viva el tigre de guaitó) de Humberto M. Olivar M.

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  38. Saludo solidario y revolucionario,a todos los habitantes de guaito y a usted camarada alexander.Agradeciendo una vez mas su valioso aporte, de quienes somos fieles seguidores de tu blog, al tenernos dia a dia informados de los acontecimientos de guaito, siempre con una nueva historia y su sentido patrio, desde Barquisimeto, Humberto M. Olivar M.

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  39. hola soy Antonio Rafael arismendi montilla me contenta haber conseguido esta pagina por que mi familia proviene de Trujillo he estado investigando y he leído el libro del tigre de guaito y es una historia que llena a uno de mucho orgullo el poder saber de este valiente personaje que creo ser descendiente.

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  40. Alexander es Antonio Rafael Arismendi montilla de Yaracuy espero que dios me permita algún día estrechar su mano para felicitarlo personalmente por este gran aporte. El cual llena de mucho orgullo que personas como usted dedique su tiempo al rescate de nuestros valores, nuestro pasado.

    ES primordial conocer el pasado para vivir el presente y poder enfocar el futuro enfrentándolo con seguridad.

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  41. Saludos a todos soy un lector de la historia de mi pais, me intereso montilla un dia de principo de los noventa, escuche el golpe de montilla en la universidad en medio de unaprotesta contra CAP,me parecio interesante lahistoria y hace dos años pase por guaito, buscando las huellas del tigre...un amigo deguanare prepara un obrade teatro basada en la vide del General Montilla.

    saludos

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  42. El Tigre de Guaitó dejó su huella en ese lejano pueblo del estado Lara, no se puede hablar del General Montilla sin hablar de Guaitó en el Estado Lara, no lo conozco personalmente, pero la historia es la historia.
    Prof. Roberto Mogollon
    Estado Cojedes

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  43. hola como están???..., Buenas Tardes.. DLB... una pregunta??... quisiera saber todo lo relacionado con el pueblo su historia, su comida típica, su baile y quisiera saber si me podrían ayudar... espero su ayuda... y tambien.. para ir a ese lugar y que sitios podria visitar... Gracias.. este es mi msn Es Mathete@hotmail.es... espero su ayuda y que me puedan hacer llegar de este hermoso pueblo...

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    1. Saludos, la respuestas a tus interrogantes la puedes encontrar en MENU DEL BLOG ubicado a mano derecha del mísmo y gracias por visitarlo.

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  44. Saludos Dios les bendiga necesito mas información de Jose León tapia si la tienen enviar yupri19@gmail.com Gracias...

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  45. BUENOS DIAS EXCELENTE SU RESEÑA DE LA HISTORIA DE NUESTROS ANTEPASADOS SOY BISNIETA DE MANOLAN, FROILAN TORREALBA Y ME GUSTARIA SABER SU CORREO PARA INDAGAR MAS SOBRE LOS ANTEPASADOS DE MI FAMILIA, RECIBA UN CORDIAL SALUDO, MI CORREO ES state.24@hotmail.com, el papá de mi mamá era hijo de MANOLAN, tengo su retrato en casa

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  46. El tigre de guaito nos dejo una lucha y una bandera que espera ser alzada. Tengamos el valor y no dudemos ante la injusticia nunca. hagamos revolución, revolución verdadera. viva el General Montilla!! viva su lucha, que es nuestra lucha!!

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  47. Excelente trabajo investigativo. Este tipo de información debería ser repruducida, incluso por los telvisoras públicas y privadas que ultimamente no le dan espacio a la historia de nuestro país.
    En mi caso partivular, supe de Montilla por el golpe larense que inmortalizó al General. Algunos años despues oi otra versión cantada por una mujer que lamentablemente no se quien es y más nunca la volví escuchar. Lo cierto es que esta versión estaba mucho más rica que la otra que oi, la que realmente no dice mucho de la historia del Genenral, y ésta me parecio más profunda e histórica, la cual me cautivo como en poesía se describe la historia de hombre que fue grande.

    Nuevamente felicidades y ojalá que que muchos más lean y conoscan del TIGRE DE GUAITO.
    Atte. Alfredo Quintero

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  48. soy descendiente de los Acevedo de Guaito y orgulloso del temple de esta gente que se opusieron a la dictadura de los godos del sector.

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  49. Es interesante agregar, que fue necesario unirse los ejércitos de tres estados(Lara, Trujilo y Portuguesa) para llegar donde estaba el general Montilla en Guaito. Muy valiente, pero no se engañen algunos, el luchaba por la libertad, en ambos lados de sus luchas, le toco defender sus ideales de libertad. Fue traicionado por muchos de sus jefes que solo utilizaban a sus soldados como carne de cañon. Saludos desde Tostos J. Briceño.

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  50. Douglas Angulo Montilla1/8/13 7:29 p. m.

    Le saludo con el afecto revolucionario y comprometido de siempre hermano...Saludos a la noble tierra de Guaito en Lara...

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